16 septiembre, 2021

Un cazador justifica que mató a tiros a una osa en el Pirineo aragonés por defensa propia

Agentes de Protección de la Naturaleza, miembros de la Patrulla Oso del Gobierno de Aragón y el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil han certificado la muerte este domingo de la osa Sarousse, a causa de varios disparos de un cazador, en el valle de Bardaji, en la Comarca de la Ribagorza (Huesca).

Fue durante una cacería de jabalí en un coto en la que participaban vecinos de la comarca. La Guardia Civil tomó declaración al presunto autor de los disparos, que el cazador declaró haber actuado en defensa propia, a los otros asistentes a la cacería y a vecinos de la zona. Según la versión de algunos vecinos, en el transcurso de la caza los perros movieron a la osa. Los cazadores la vieron y en un primer momento no le dispararon, pero, en un momento dado, rebasó a uno de ellos, quien intentó alejarla gritando. Al no conseguirlo y advertir que se volvía hacia él, hizo uso del arma de fuego. Al parecer efectuó tres disparos a corta distancia.

Se trata del tercer ejemplar de esta especie protegida que muere en 2020 en el Pirineo por la mano del hombre. Además, también ayer domingo en Palencia otro cazador mató a una osa, al parecer de forma accidental. La necropsia de la osa abatida será realizada por técnicos del Gobierno de Aragón, previsiblemente este lunes. A su vez, el Seprona se ha hecho cargo de la investigación. Sarousse, nacida en Eslovenia, tenía 21 años y fue re introducida por Francia en el año 2006, pero después se trasladó a la vertiente sur de la cordillera y se instaló en el macizo del Turbón, donde tenía su área de actuación.

El último ataque atribuido dicha osa tuvo lugar en septiembre de este año en el municipio de Beranuy, a un kilómetro de Obarra y a unos 300 metros de un restaurante, donde destruyó dos colmenas. Una semana antes había protagonizado un incidente similar en Espés Alto, en el municipio oscense de Laspaúles.

El último censo oficial apuntaba que en el Pirineo había 52 osos, una cifra a la que habrá que sumar los 12 cachorros nacidos desde primavera en seis camadas. El recuento oficial de abril del 2020, realizado por el Grupo de Seguimiento Transfronterizo compuesto por representantes de Cataluña, Francia, Andorra, Aragón, Navarra y el valle de Arán, junto con la Fundación Oso Pardo, situó la población por primera vez por encima de la barrera de los 50 ejemplares.

Aunque este año todavía no se ha reunido el citado grupo, expertos de ambos lados de los Pirineos ya han confirmado la aparición de al menos seis camadas. Se trata de una cifra récord,

pues en 2019 nacieron 10 cachorros de cinco hembras. Las hay de una, dos y tres crías, con una media de dos por camada, en la que se considera una temporada excepcional.

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