25 septiembre, 2021

Pruebas rápidas de COVID y tuberculosis en 2020

La OPS está comenzando a distribuir cientos de miles de pruebas rápidas de antígenos de COVID-19 en América Latina, que consideran pueden “cambiar las reglas del juego” de la epidemia en la región. La tuberculosis mató a 1,4 millones de personas en 2019 y el COVID amenaza los progresos contra la enfermedad. El jefe de la Misión de la ONU en Colombia presenta este miércoles su informe trimestral sobre el proceso de paz al Consejo de Seguridad.

La Organización Panamericana de la Salud está comenzando a distribuir cientos de miles de pruebas rápidas de antígenos de COVID-19 en América Latina, que consideran pueden “cambiar las reglas del juego” de la epidemia en la región. Se trata de dos pruebas de diagnóstico de la enfermedad, que han sido validadas por la OMS, y que proporcionan resultados en minutos.

Estas nuevas pruebas, que no se deben confundir con las de anticuerpos, servirán para realizar test a más personas, especialmente en comunidades remotas y para aliviar la carga de los laboratorios colapsados con las PCR.

La OPS tiene ya en su bodega de Panamá suficientes pruebas para llevar a cabo unos programaspilotoenElSalvador, Ecuador, SurinamyMéxico. Además, ha enviado ya miles de pruebas rápidas a Venezuela para aumentar la capacidad de los laboratorios en el país. Posteriormente, la OPS construirá un stock de emergencia para responder a situaciones graves en los países y, adicionalmente, facilitará canales de compra a los gobiernos.

“Tenemos contactos muy estrechos con los países, para que puedan construir a través de medicamentos existentes. Son los mismos mecanismos que usamos para medicamentos contra tuberculosis, VIH-sida y otras enfermedades desatendidas”, explicó el doctor Sylvain Aldighieri.

La tuberculosis mató a 1,4 millones de personas en 2019. Es una enfermedad prevenible y curable contra las que se estaban logrando avances, pero la pandemia de coronavirus ha puesto en peligro los progresos.

Antes del COVID, muchos países estaban logrando mejoras, con una reducción de la incidencia del 9% entre 2015 y 2019 y una caída de las muertes del 14% en el mismo periodo.

Sin embargo, un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud asegura que el acceso a los servicios de prevención y diagnóstico sigue siendo un reto. De los 10 millones de personas que desarrollaron tuberculosis en 2019, unos tres millones no fueron diagnosticadas, o no se informó de ellos a las autoridades nacionales.

La interrupción de servicios médicos por el COVID ha provocado que se notifiquen menos casos, con caídas de entre un 25% y un 30% en tres países con alta incidencia- India, Indonesia y Filipinas entre enero y junio de 2020 comparado con el mismo periodo del año pasado. Según un modelo de la OMS esto puede llevar a un “drástico aumento de las muertes por tuberculosis”.

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