3 agosto, 2021

Nuevo estudio muestra que la caza está impactando en la alimentación de los monos capuchinos

Una investigación elaborada en la Reserva Biológica de Una, en el estado de Bahía, Brasil, reveló que, en un hábitat con alta presión de caza comienza a causar un impacto negativo en los monos capuchinos. Todo parece indicar que el comportamientos de esta especie se modifica de acuerdo al ambiente; así que han empezado a percibir la vulnerabilidad en la que se encuentran siendo objetos de caza.

A profundidad, el marco de investigación que se utilizó en este estudio fue publicado en el American Journal of Primatology; donde diversos docentes opinan al respecto. Se cree que el miedo que perciben los monos ha incrementado tanto que estos animales eviten áreas ricas en biomasa vegetal e invertebrados; elementos que constituyen sus principales fuentes de alimento.

La científica brasileña Patrícia Izar, docente del Departamento de Psicología Experimental del Instituto de Psicología de la Universidad de São Paulo, es una de las líderes de esta investigación. Ella explica que: 

“Muchas teorías en el área de primatología parten del principio de que la presión por hallar alimentos es más importante que la presión de la depredación. En este trabajo logramos demostrar que la presión de la depredación es más importante para los monos al tomar la decisión de quedarse en alguna zona. Estos animales terminan permaneciendo mucho menos tiempo donde hay más comida porque se percatan de que, en esos lugares, hay mayores riesgos de depredación. Otra cosa sumamente importante es que esos riesgos no son solamente los referentes a la depredación natural; son los riesgos de la depredación humana, los de la caza. La presión de la caza hace que los especímenes permanezcan menos tiempo en los lugares donde existen más alimentos.”

En el mismo estudio se comparan tres hábitats diferentes en los que esta especie reside: el bosque maduro, el bosque secundario y un sistema agroforestal denominado cabruca. Las cantidades de alimentos influyen de manera directa en el animal, pues los monos piensan que, entre más cantidad de alimento hay en un lugar, mayor será el riesgo en el que se encuentra su vida.

Se hizo una prueba con 32 y 37 ejemplares, que fueron monitoreados por 3 meses. La investigación se detuvo y los resultados se dieron a conocer cuando el 85% de la situación indicaba que los científicos tenían razón en sus suposiciones.

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