25 junio, 2021

Movimiento feminista desde los ojos de una investigadora.

El 1 de septiembre de 2020, la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales publicó su último número del año. Uno de los textos que contiene es un artículo de la doctora en Sociología, Lucía Álvarez Enríquez, titulado “El movimiento feminista en México en el siglo XXI: juventud, radicalidad y violencia”.

Ahí, la doctora Álvarez reconoce la herencia del movimiento feminista actual y explica las características que lo distinguen de las corrientes anteriores. Lo califica como “álgido y novedoso, diversificado, diferente a los feminismos anteriores, sin un liderazgo específico y unificado, con demandas centradas en la violencia por razones de género, pero con derivaciones e implicaciones en otros ámbitos del feminismo y de la condición de desigualdad, con un lenguaje muy ‘propio’, directo y confortativo”.

De acuerdo con su análisis, la renovación de la lucha feminista y de género en México está motivada por tres situaciones contextuales graves e innegables. La primera es el aumento generalizado de la violencia de género, desde la violencia económica y el acoso hasta las violaciones y el feminicidio.

La segunda es la ineficacia de la justicia en el país y la tendencia de la sociedad y las autoridades a normalizar comportamientos violentos. Ambas son causas de un contexto de impunidad para los delitos de género.

“Pese a toda la parafernalia jurídica e institucional existente, los agresores saben bien que “no pasa nada”, y en última instancia se harán acreedores a sólo un castigo menor. De aquí que sea la impunidad una de las causas de mayor agravio para las mujeres que han sido víctimas de violencia, al mismo tiempo es uno de los desencadenantes de la rabia y de la movilización en curso”, escribe la académica.

La tercera está directamente relacionada con los grupos de hombres que manifiestan rechazo, animadversión, “resentimiento e incluso de un odio manifiesto ante la creciente automatización y empoderamiento de éstas (las mujeres), que se ha traducido en una suerte de ‘ánimo vengativo’”.

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