25 septiembre, 2021

Menos trabajo, más pobreza: el impacto del covid-19 en la desigualdad.

A principios de año, México registró un aumento en el índice de pobreza de 8.8 puntos porcentuales, lo cual significa, entre otras cosas, que 4 de cada 10 mexicanos no tienen el dinero suficiente para comprar la canasta básica. La situación económica mundial que ha propiciado la pandemia ha resaltado la brecha tan grande de desigualdad que se viven en el país.

Armando Leñero, presidente del Centro de Estudios de Empleo Formal, resaltó que alrededor de 400 mil personas se han sumado a la población desempleada, lo cual ha propiciado que las personas busquen generar ingresos desde el negocio informal. Aunado a esto, Leñero anticipa que la recuperación económica en el sector laboral se lleve alrededor de 3 años más.

Por otro lado, reportes de la Organización No Gubernamental OxFam, señalan que la mayoría de las personas con un nivel socioeconómico alto, han logrado regresar a un ingreso igual al que generaban previo a la pandemia en tan solo 9 meses. Mientras, se espera que la recuperación económica de las personas en situación de pobreza regrese a los mismos niveles en más de 10 años.

Lo más alarmante, es que tras una crisis como una la actual pandemia, la posibilidad de salir de la pobreza y estabilizar un ingreso, se vuelve aún más complicado de lo que era antes, ya que rezaga la educación de las nuevas generaciones y limita la cantidad empleos disponibles a la población hasta que se haya una estabilidad redonda en los indicios económicos del país.

Es importante resaltar que las brechas de desigualdad ya estaban presentes antes de el inicio de la pandemia en el 2020. Esto se ejemplifica en que las personas más afectadas económicamente son en su mayoría mujeres y comunidades indígenas. En otras palabras, las minorías desprotegidas del país.

Otro factor que limita a las personas hacia la movilización social dentro de la pandemia es que, la población desprotegida y en pobreza, está aún más expuesta a la propagación del virus. De esta manera, se ven en la necesidad de fungir en el negocio informal ya que son incapaces de quedarse en sus casas por necesidad. Consecuentemente, solo se ha recalado la segregación geográfica y social, como por ejemplo, los más altos índices de contagio en las colonias y zonas de estrato social más bajo.

Será necesario que el gobierno, tanto en la Ciudad de México como en el resto de los estados de la Republica, focalice las intervenciones auxiliares económicas con una perspectiva territorial y de estrato social. Como se mencionó al principio de la pandemia, el virus afecta y afectará más a las familias en situación de pobreza por la enorme desigualdad que existe en nuestro país.

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