16 septiembre, 2021

Los medios y su responsabilidad en el bodyshaming.

¡Se tú, se auténtica o auténtico! ¿Cuántas veces escuchas o lees esta frase al día? Mayormente en redes sociales en esas frases “motivadoras” al amor propio y de “no está mal ser tú misme”, pero te tengo una pregunta: ¿Qué tan difícil es lograr ser tú y amarte cuando existe una sociedad llena de comparaciones y estándares de belleza realmente ridículos?

¿Cuántas veces nos hemos comparado, sin darnos cuenta, con una celebridad que tiene un físico que concuerda con el estereotipo de “belleza” actual? ¿Cuántas veces no han pasado por tu mente ideas como “me gustaría tener su nariz, la mía es horrible” “mi cara es feísima, tengo muchos granos ¡Qué asco! ¿Cómo le hará ella o él para tener una piel tan perfecta?” o un simple “Me gustaría ser tan linda o lindo como esa persona”. Estas comparaciones vienen de los constructos sociales: lo que hemos interpretado como hermoso. Es en este punto donde es importante cuestionarnos qué pasa cuándo no se cumple por completo con la norma.

No es un dato nuevo el que los medios de comunicación tienen una responsabilidad enorme, ya que su impacto en la sociedad, por más pequeño se vea, se vuelve el primer acercamiento a ella. De igual manera, el impacto puede no siempre ser positivo. Al acercarnos a un mundo ficticio y que pareciera perfecto, se corre el riesgo de afectar gravemente a las personas que no cumplen con las normas preestablecidas.

En el caso de la imagen, la belleza, el peso y el cuerpo, el factor al que se ataca es mucho más peligroso: las personas y sus inseguridades personales, que a fin de cuentas es, su salud mental. De esta forma, es que hay que preguntarnos por qué como sociedad decidimos que solo iba a ser aceptado verse de una manera específica.

Nunca nadie ajeno a uno se va a conformar con sus cambios. La gente crítica que si una persona es flaca, esta demasiado delgada y debería de comer más, pero si alguien está pasado o pasada de peso, no, eso no puede ser, “debe de cerrar el piquito y bajarle a la comida”, de igual manera si alguien tiene un peso normal,” debería de ejercitarse más para tener un cuerpo de ensueño”. La sociedad no va a estar conforme, por lo tanto ¿qué más queda, no?

Ningún cuerpo es perfecto, ninguna figura corporal es más bonita que la otra, ningún color de piel es más hermoso que el otro y mucho menos, nadie es mejor que alguien más.

Todos y todas somos completamente preciosxs a nuestra manera, no hace falta luchar por tener ese “cuerpo de revista”. Todos los cuerpos son válidos y las personas a las que les pertenecen, también lo son. Encima de todo esto, cada quién es diferente, no siempre va a ser posible obtener el mismo físico de alguien más. Aunque una persona luche para verse exactamente igual que a otra, esto siempre resultará imposible. No nos tenemos que ver de cierta manera para ser perfectos o perfectas, hay cosas mucho más importantes que un físico bajo reglas patriarcales; el cuerpo es lo menos interesante de alguien.

Compararse con las personas de tu alrededor está en la naturaleza humana, por lo que resulta no ser, contrario a la creencia popular, el factor que dictará cómo una persona se percibirá en la sociedad. En realidad, lo que se vuelve opresivo son los constructos antes mencionados que, sin reconocer que las personas son diversas, se esfuerzan por dictar el deber ser hasta de algo incambiable como los rasgos faciales.

Lxs invito a cuestionarse estos pensamientos ¿Cuáles son tuyos y cuáles te los enseñaron para seguir la norma?

Eres validx, eres tú. Si no te aceptas, dejando por detrás estereotipos, constructos y prejuicios, ¿quién lo hará por ti? Ninguna opinión externa sobre ustedes y sus cuerpos es válida si lxs daña.

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