12 abril, 2021

Los fondos oceánicos, en realidad son los grandes vertederos de desechos

El estrecho de Messina, un puente submarino que separa la isla de Sicilia de la península itálica, es el área con mayor densidad de basura marina conocida en todo el mundo, con más de un millón de objetos por kilómetro cuadrado en algunos puntos.

Así lo constata un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Research Letters y firmado por los expertos Miquel Canals, de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona (UB), y Georg Hanke, del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea. El trabajo también alerta de que el volumen de desechos vertidos en los mares podría superar los tres billones de toneladas métricas en los próximos treinta años.

Dirigida por la Universidad de Barcelona, esta publicación científica compila los resultados de la sesión sobre macrobasura marina que tuvo lugar en mayo de 2018, promovida por el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea y el Instituto Alfred Wegener (AWI) en Alemania. Un equipo de veinticinco científicos de todo el mundo se reunió para abordar aspectos como la necesidad de disponer de datos científicos, consensuar metodologías y potenciar estrategias para el desarrollo de futuros estudios en este ámbito.

Los fondos oceánicos se han convertido en grandes vertederos de basuras y otros residuos derivados de la actividad humana. Es probable que los vertederos más importantes seguramente, en el mar profundo aún estén por descubrir, pero ya se han encontrado plásticos en la fosa de las Marianas, a 10.900 metros de profundidad en el océano Pacífico. En algunos casos, las concentraciones de basura llegan a densidades comparables a las de los grandes vertederos terrestres, alertan los expertos.

Pese al esfuerzo de la comunidad científica, aún no se conoce del todo el alcance de la basura marina en los fondos de los mares y océanos del planeta. “Las regiones marinas más críticamente afectadas por esta problemática son los mares cerrados o semicerrados, los fondos cercanos a la costa, las áreas marinas bajo la influencia de grandes desembocaduras fluviales y los lugares con una elevada actividad pesquera, incluso lejos de tierra firme”, apunta el catedrático Miquel Canals, jefe del Grupo de Investigación Consolidado de Geociencias Marinas de la UB.

Plásticos, aparejos de pesca, objetos metálicos, vidrio, fragmentos de cerámica, tejidos textiles y papel son los materiales más abundantes en estos vertederos oceánicos. El relieve submarino, las características geomorfologías y el tipo de fondo condicionan la distribución de los materiales en el lecho oceánico. La dinámica oceánica es decir, procesos como las cascadas de aguas densas, las corrientes marinas o los temporales facilita la dispersión y el transporte de la suciedad por los océanos, desde las costas hasta las llanuras abisales, a miles de metros de profundidad. Sin embargo, estos factores no tienen lugar en todos los ecosistemas oceánicos y, además, a lo largo del tiempo varían de intensidad.

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