25 septiembre, 2021

Las neuronas del Miedo

Cuando nosotros tenemos emociones fuertes como la ansiedad, tristeza y el miedo tiendes a estar acompañadas y reforzados por unos parámetros que miden nuestra conducta corporal, esto se puede expresar de diferentes formas pero l más recurrente es el aumento de la presión sanguínea, se dilatan nuestra pupilas e incluso se acelera el ritmo cardiaco, así como incrementa la respiración. A estas conductas se les conoce como respuestas fisiológicas, las cuales suelen ser anormalmente altas o bajas en enfermedades psiquiátricas como los transitorios de depresión y ansiedad. Sabiendo todo esto, los científicos identificaron que una gran población de células cerebrales tienen una conducta y actividad que impulsa al resultados de esas “fisiologías de excitación”.

Un equipo que está integrado por José Rodríguez-Romaguera y Randall Ung, ambos de la Universidad de Carolina del Norte en la localidad estadounidense de Chapel Hill, examinó la BNST (Bed Nucleus of the Stria Terminalis). La BNTS es relacionada con varias investigaciones anteriores con el miedo y el comportamiento de ansiedad en ratones. Esta región se considera cada vez más como un objetivo prometedor para futuros fármacos psiquiátricos. En el nuevo estudio, los investigadores se centraron en un conjunto de neuronas de la BNST que expresan el Pnoc, un gen para un neurotransmisor del que se sabe que interviene en la sensibilidad al dolor.

Rodríguez-Romaguera y sus compañeros han descubierto que si se obliga de una forma artificialmente a la actividad de estas células cerebrales en ratones produce una respuesta de excitación que incluye pupilas dilatadas y un ritmo cardíaco más rápido, y que empeoró los comportamientos de ansiedad en los experimentos.

El hallazgo ayuda a conocer mejor las raíces neuronales de las emociones, y plantea la posibilidad de que la población neuronal humana homóloga a la recientemente identificada en ratones pueda ser un objetivo de futuros tratamientos para los trastornos de ansiedad y otras enfermedades que impliquen respuestas anómalas de excitación.

Los trastornos de ansiedad, la depresión y otras alteraciones que provocan en la persona afectada una reacción de excitación anormalmente alta o baja afectan a un importante porcentaje de la población humana. Solo en Estados Unidos, la cantidad de afectados es de varias decenas de millones de adultos, según un estudio.

Hay tratamientos pueden aliviar los síntomas de esas dolencias, pero muchos tienen efectos secundarios adversos.

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