16 septiembre, 2021

La toxicidad en los videojuegos

Si algo se ha hecho en este espacio, ha sido hablar maravillas de los avances en la industria de los videojuegos, pero hay que ser honestos, la industria tienes sus fallas, defectos y muchísimas polémicas negativas, una de ellas que podríamos destacar seria cuando, por parte del movimiento “Me Too”, varias empresas desarrolladoras tuvieron que tomar medidas en contra de sus empleados, incluyendo altos cargos.

Y aunque esta ves no tocaremos un tema tan polémico y en verdad relevante, si es necesario hablar sobre la comunidad de la cual formamos parte. Si bien los videojuegos son una gran oportunidad para convivir con otros y divertirse un buen rato, la misma modalidad en línea trajo consigo un problema, la toxicidad.

Este término empleado en muchísimos ámbitos, hace referencia a actitudes desagradables y muchas veces ofensivas. En los juegos en línea gracias a la oportunidad de chatear ya sea por mensaje o voz dentro de los mismos juegos, mucha gente con poca capacidad intelectual, aprovecha el hecho de no estar frente a frente y esconderse detrás de su monitor para insultar a la gente con la que juega en un afán de quererse sentir superior, pero todos sabemos que estas personas solo quedan mal y de verdad nos hacen dudar que tengan ese grado de inteligencia mínimo para sobrevivir en la sociedad.

Y esto es algo que seguramente todos hemos pasado en algún momento y que seguramente no nos quedamos callados en cuanto demostramos que sus palabras no significan nada cuando les ganamos las partidas. Es más, es muy gracioso ver cuando toda una partida se la pasan insultándote y burlándose de tu habilidad y cuando les ganas se salen por miedo a que les digas, pero bueno, ya sabemos que perro que ladra no muerde.

Aun así, la situación es en extremo preocupante ya que, aunque una gran población sea gente que sabe que unas palabras no le hacen daño, existen niños menores de 12 años que son parte de la comunidad y que, el problema no siempre radica en que ellos sean las víctimas, si no los victimarios. Niños de 10 años que te insultan con una fuerza que ni siquiera a tu peor enemigo le has dicho.

Y si bien esta situación es culpa de la comunidad tóxica, que afortunadamente siguen siendo una minoría, la responsabilidad también es de los padres, que a pesar de las actitudes de sus hijos deciden no ponerles un alto si es que llegaran a saberlo, ya que muchos ni se interesan por saber que hacen sus hijos, lo que orilla al niño a desarrollarse como un tóxico más de la comunidad.

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