25 septiembre, 2021

La Policía Norteamericana Tiene Permiso para Asesinar

Con el estallido de las protestas en Estados Unidos tras el asesinato de George Floyd (25 de Mayo del 2020) la verdad sobre la brutalidad de las técnicas de respuesta dentro del sector de seguridad pública norteamericano ha sido exhibida ante todo el mundo.  El caso de ésta víctima afroamericana ha concientizado a la población en cuanto al racismo sistemático que existe en el país, dando inicio al movimiento Black Lives Matter. Sin embargo, a partir de entonces han ganado mucha atención demás caso de abuso de poder por parte de oficiales, quienes han herido y asesinado a ciudadanos tanto afroamericanos como enfermos mentales de cualquier edad.

Ante toda ésta violencia el mundo se pregunta ¿Qué hay detrás del sistema legal norteamericano que permite éste tipo de crímenes? Pues las protestas a favor de disolver a éstos cuerpos de servicio y reemplazarlos por colectivos activistas dan a entender que, más allá de los problemas sociales del país, la violencia policial se trata de una falla general en el sistema de justicia.

Todo está Justificado

Existen varias técnicas de detención que se les enseñan a los policía durante su época de entrenamiento. Por ejemplo, los policías estadounidenses cuentan con pistolas taser que alcanzan a un objetivo hasta a 10 metros de distancia y saben inmovilizar a sus objetivos de manera eficiente. Sin embargo, con la creciente violencia que se ha generado en el país desde el inicio del siglo (estallando en el 2001 por la paranoia que los ataques terroristas del 11 de Septiembre trajeron consigo), los cuerpos de seguridad se han defendido de los cargos por heridas mortales justificando que, en una situación de riesgo, se ven obligados a hacer uso de la fuerza bruta. Olvidando, a causa del estrés, todo lo que han aprendido.

La mayoría de los policías se niegan a usar un taser ya que se necesita de mucho entrenamiento para poder manejarlo hábilmente durante una persecución. El uso erróneo de ésta pistola de descargas eléctricas puede causar  parálisis e incluso la muerte del objetivo si se le dispara en una zona vital

Uno de los más graves problemas del país son las leyes, que permiten que estos oficiales disparen sin ser cuestionado cada vez que lo consideren necesario. Especialmente esta acción se justifica cuando el sujeto al que la policía intenta detener está de igual manera armado y representa un riesgo para el resto de los civiles. Sin embargo, en vez de apuntar a las extremidades los policías apuntan al pecho, pues no sólo es más fácil de atinar, sino que también inmoviliza a la persona inmediatamente. Impidiendo que responda el ataque.

Justos por Pecadores

Mientras se trate de un criminal éstas prácticas parecen no tener mayor relevancia. Sin embargo cada vez son más nombrados los casos de civiles que han muerto de la misma manera incluso estando desarmados. Ante esto los departamentos de policía se han defendido argumentando que es casi imposible para un oficial saber si el sujeto tras el que va se encuentra armado, especialmente siendo controlado por los efectos de  la adrenalina de una persecución.

    Considerar que, después de tantos años de arduo entrenamiento, los oficiales de policía saben juzgar cuál es la mejor respuesta ante cada situación (aunque en muchas veces sólo se dejen llevar por sus impulsos) les da impunidad. El sistema legal sólo pone en tela de juicio las heridas o la muerte de un objetivo si se hace una denuncia en contra del departamento responsable. Aun así, el testimonio de los policías (al ser servidores públicos “capacitaos”) suele pesar más que el de las víctimas y sus familiares, por lo que si se llegan a penalizar éstas acciones lo más probable es que sólo se sancione o despida a los elementos. Evadiendo el desgastante proceso judicial por el que cualquier civil pasa en caso de cometer los mismos crímenes.

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