20 abril, 2021

Justicia para Mariana.

Mariana Sánchez Dávalos una joven de 24 años recién egresada de la carrera de medicina de la Universidad Autónoma de Chiapas (UAC), se encontraba realizando su servicio social en el municipio de Ocosingo. Mariana fue violada, por miembros de la comunidad en donde estaba prestando servicio, o en su defecto, sus propios compañeros y ayer fue encontrada sin vida.

Mariana presentó una denuncia a la Fiscalía General del Estado (FGE) y se acercó a pedir ayuda a las autoridades en la Secretaría de Salud, buscando que las personas responsables de esta la apoyaran y la relocalizaran para continuar con su servicio en algún otro lado. Se les notificó del caso, sin embargo, solo le dieron un mes de descanso vacacional, para que se recuperara después de presentar la denuncia. Esto la cuál la llevó a estar 10 días sin dinero, pero el agresor quedó impune. Buscó que la cambiaran de localidad, pero no logró que las autoridades tomaran su caso con la seriedad que se merecían. La joven se quedó sin ningún apoyo económico ni seguimiento emocional.

Desafortunadamente, este es un ejemplo más de la atención a víctimas de agresión sexual y la pobre calidad de los organismos centrales en temas de abuso de su personal, lo que hace que parecieran ser obsoletos.

El día de hoy por la madrugada, su cuerpo fue encontrado sin vida con señales que llevan a las autoridades a deducir que fue un caso de suicidio. La fiscalía será la que abrirá este caso como feminicidio, pero será hasta después de investigarlo que confirmarán si puede catalogarse como tal o no.

Las redes sociales estallan de mujeres indignadas por el caso de Mariana y la mayor parte de la información que se tiene alrededor del caso se ha expuesto por medio de ellas. Adicionalmente, la activista Selene Domínguez reafirma la importancia de que la Fiscalía determine a los agresores, quienes no necesariamente son miembros de la comunidad y podrían ser sus propios compañeros de trabajo.

Es una realidad que las poblaciones marginadas, como lo es Nueva Palestina, merecen recibir atención médica de calidad, pero esta no debería de tener el costo de la vida de las mujeres que ofrecen sus servicios ahí. Aunado a esto, solemos escuchar argumentos en redes sociales y demás que buscan revictimizar a las mujeres agredidas, poniendo en sus manos la responsabilidad de denunciar. Mariana denunció y la ignoraron. Mariana denunció y no obtuvo justicia.

Más allá de la investigación que se exige en el caso de Mariana, es necesario que todas las instituciones relacionadas al caso generen protocolos y planes de acción para los hostigamientos sexuales que se presenten, ya que estos, como en el caso de Mariana, pueden escalar a agresiones, o aún peor, sumar a la cifra de feminicidios diaria.

Estos son los casos en los que los feminicidios ejemplifican la responsabilidad del estado. No nos cuidan, nos matan. El único sueño de Mariana era salvar vidas y fue a ella a la que se la arrebataron.

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