20 abril, 2021

Esto es lo que se sabe del gran hallazgo entre las muestras del asteroide Ryugu.

Los asteroides son cuerpos rocosos, más pequeños que un planeta, y eran más abundantes en los comienzos del Sistema Solar. Muchos de ellos se encuentran en el cinturón de asteroides, entre Júpiter y Marte. Según la NASA tenemos 958.963 conocidos.

En este caso el asteroide Ryugu es un asteroide que forma parte de los llamados asteroides Apolo, descubiertos en 1999 desde el Laboratorio Lincoln, Nuevo México. Este asteroide está a una distancia media del Sol de 1,189 unidades astronómicas y tarda 473,914 días en completar su órbita. Pues bien, la sonda espacial Hayabusa 2 ha visitado este asteroide Ryugu, orbitándolo en julio de 2018, aterrizando en febrero de 2019 sobre él y trayendo de vuelta una cápsula con muestras de su superficie a la Tierra el pasado 5 de diciembre. Cuando esta sonda alcanzó el asteroide, los análisis revelaron en un estudio publicado en Science que este pudo formarse a partir de un cataclismo. También afirmaron que se trataba de condrita carbonácea, un tipo de asteroides primitivos caracterizados por su color oscuro.

Sus observaciones mostraron que estaba compuesto por una mezcla de rocas con texturas diferentes que podrían indicar que se formó cuando los fragmentos de dos objetos diferentes, que colisionaron entre sí, volvieron a unirse. La cápsula cayó en nuestro planeta en un área de Australia controlada por las fuerzas áreas del país y preparada para este tipo de actividades. Fue recuperada por la agencia espacial japonesa (JAXA) y abierta en un entorno cerrado y controlado de laboratorio.

Pero ¿por qué era relevante tomar muestras de un asteroide? Para estudiarlo, y poder entender mejor la formación de nuestro Sistema Solar y por lo tanto de nuestro planeta. Además, conocer su formación y composición puede ayudarnos a saber más sobre ellos y estar preparados para si en el futuro experimentamos potenciales colisiones con nuestro planeta. Estudiarán incluso el gas recolectado en el momento de la toma de muestras. Aunque dentro de todo el polvo negro y rocas que contenía la cápsula de muestras, han encontrado, el pasado 21 de diciembre, un objeto brillante de aspecto metálico, aun no identificado. Todavía no han podido confirmar su origen.

Una de las hipótesis es que pudiera pertenecer al fuselaje de la nave. Es decir, a la hora de recoger las muestras puede que este objeto encontrado forme parte del aluminio del muestreado cuando se disparó el proyectil para retirar el material durante el aterrizaje.

Después de cumplir este objetivo, JAXA tiene otro objetivo: Phobos, la luna más grande de Marte. Planean llegar allí y traer a la Tierra muestras de su superficie. Hayabusa 2, se dirige de momento, a otra misión más larga: hacia otro asteroide, 1998 KY26 al cual llegará en 2031.

La sonda observará y fotografiará el asteroide, pero es poco probable que se pose sobre él y recoja otras muestras, pues es poco probable que disponga del combustible suficiente para traerlas a la Tierra.

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