25 septiembre, 2021

Este es el extraño lagarto con dientes de tiburón que cazaba en el Cretáceo.

Se ha descrito científicamente una nueva y extraña especie de lagarto de tiempos del Cretáceo que sugiere que los lagartos marinos gigantes prosperaron en biodiversidad antes de que un asteroide acabara con ellos y con muchas otras clases de animales hace 66 millones de años.

El estudio es obra del equipo de Nick Longrich, de la Universidad de Bath en el Reino Unido, y se ha publicado en la revista académica Cretaceous Research.

El Xenodens calminechari, del Cretáceo de Marruecos, tenía dientes como cuchillos, posicionados de tal modo que conformaban una especie de sierra. Su dentadura se asemejaba a las de ciertos tiburones. Los afilados dientes permitían al ágil mosasaurio cortar peces por la mitad y dar tremendos mordiscos a animales más corpulentos que él.

Hace 66 millones de años, justo antes de la caída del asteroide que exterminó a los dinosaurios y a otros animales, las aguas costeras de África eran la zona marítima más peligrosa del mundo, en opinión de Longrich. «La diversidad de depredadores allí no se parecía a nada visto en ningún otro lugar del planeta», enfatiza.

El nuevo mosasaurio se suma a la creciente lista de reptiles marinos conocidos de fines del Cretáceo de Marruecos, que en aquella época estaba sumergido bajo un mar tropical. Una gran cantidad de especies de mosasaurios vivió en esa región. Algunos eran gigantescos depredadores que se sumergían en las profundidades, como los cachalotes modernos; otros, con enormes dientes y que llegaban a medir hasta diez metros de largo, eran depredadores de alto nivel como las orcas de hoy en día; otros se alimentaban de marisco, como las nutrias marinas modernas; y luego estaba el extraño Xenodens.

Todas estas bestias convivían con plesiosaurios de cuello largo, tortugas marinas gigantes y peces con dientes parecidos a sables. El nuevo mosasaurio es ahora otro peligroso depredador agregado a la lista, tal como subraya Longrich. El Xenodens calminechari era del tamaño aproximado de una marsopa y poseía una dentadura similar a una sierra, como la de algunos tiburones. El descubrimiento también sugiere que la diversidad de los reptiles marinos del Cretáceo tardío alcanzó su punto máximo hace 66 millones de años, justo antes del impacto del asteroide que acabó con los reptiles marinos y los dinosaurios.

La alta diversidad, constatada en el nuevo estudio, de la fauna vivida en el millón de años previo al impacto del asteroide sugiere que el ecosistema no estaba en declive, sino que de hecho, al menos en el caso de los reptiles marinos, la biodiversidad crecía. El impacto, no obstante, acabó abruptamente con esa tendencia, al provocar una extinción masiva de especies.

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