3 agosto, 2021

España detecta un fuerte descenso en su número de tiburones

La pérdida de animales endémicos es una de las crisis de biodiversidad que más estamos viviendo actualmente y que en vez de reducir crecen.

En Costa Brava, España algunas de las especies de tiburón que más corren riesgo son: el peregrino y la mielga a causa de la pesca en grandes cantidades, y a la contaminación marina. Al parecer existe una enorme “casualidad” entre las zonas de pesca que efectúan los grandes barcos y la habitad natural de este tipo de tiburones, exponiéndolos a su matanza.

El mar Mediterráneo es una de las zonas marinas que más alberga a tiburones en peligro de desaparecer como el peregrino, pero las condiciones en la que este océano se encuentra no favorecen a seguir manteniendo la vida de esta especie. Factores como la madurez sexual tardía, su tasa tan baja de crecimiento y de fecundidad son algunas de las condiciones que hacen casi imposible que el tiburón pueda sobrevivir a la sobreexplotación pesquera.

Un estudio comprobó que tan solo de los meses de octubre de 2016 a julio de 2017 la ausencia de tiburones de todo tipo de tallas aumentó notablemente un 40%.

Ignasi Nuez uno de los autores de este estudio recalca: “Si consideramos todas las artes de pesca muestreadas […], la diversidad de especies capturadas accidentalmente es más alta en la flota de arrastre; seguida de la flota de palangre de fondo y, finalmente, de palangre de superficie. Ahora bien, la incidencia de cada arte de pesca no es igual en todas las especies. Las capturas de tiburón peregrino, por ejemplo, suelen tener lugar casi exclusivamente en el arte de arrastre, mientras que la gran mayoría de capturas de tintorera, tiburón mako o zorro marino ocurren con las artes de palangre”.

Todos los tiburones atrapados tienen un punto pique que ocurre en los meses más cálidos de primavera, entre mayo a octubre por la condición estratificada del agua. Para reducir el crecimiento de la vulnerabilidad marina la ciencia sugiere darles zonas protegidas, además de tener un control en cuanto sus poblaciones, el multar a quienes los capturen también entra en estas sugerencias para la mejora de la biodiversidad costera.

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