9 mayo, 2021

¿El desierto del Sahara se podría volver verde?

Siempre que pensamos en el Sahara nos viene a la mente enormes extensiones de arena y dunas sin vegetación. Y es normal ya que por definición un desierto es aquel lugar en el que las precipitaciones son muy escasas o apenas se producen.

El desierto del Sahara es el desierto cálido más grande del mundo y el tercero más grande después de la Antártida y el Ártico. Tiene más de 9.400.000 km² de superficie y abarca la mayor parte de África del norte. Pero a pesar de que todos lo conocemos así, esta región no fue siempre así. El Sahara llegó a ser un vergel, completamente verde y lleno de flora y fauna. Esta transformación ocurrió en algún momento después de que terminara la última edad de hielo, era realmente hermoso, tanto que por el aumento de las lluvias dio lugar a lagos profundos y frondosa vegetación donde elefantes, hipopótamos o antílopes podían alimentarse y buscar refugio.

Hace 11,000 y 5,000 años, ocurrió lo que se conoce como el Período Húmedo Africano. Fue en ese momento cuando las lluvias abundaron y la causa de este cambio fue provocado por la rotación orbital en constante cambio de la Tierra alrededor de su eje. Todo esto sucede porque cuando se producen cambios orbitales el clima se altera. En el caso de la oblicuidad de la Tierra se producen cambios en el ángulo del eje de rotación de la tierra (+ o – inclinación), estando en órbita alrededor del Sol. La inclinación oscila entre 21,6º y 24.5º cada 40.000 años. Actualmente está en 23, 5º. Este fenómeno es el responsable de las estaciones

¿Por qué pido cambiar la Tierra si inclinación?

Es por las interacciones gravitacionales con la luna y otros planetas, se da lugar a cambios periódicos en la órbita de nuestro planeta y crear el máximo de insolación de verano del hemisferio norte, el cual ocurre cada 23,000 años. Este cambio de inclinación desencadenó monzones. El monzon es un fenómeno meteorológico que ocurre como consecuencia de las diferencias de temperatura entre la tierra y el océano, y estos dan lugar a vientos estacionales que derivan en fuertes lluvias. Gracias a esa inclinación, las temperaturas en el Sahara se elevaron y eso creó un sistema de baja presión que empujó la humedad del Océano Atlántico hasta el árido Sahara. Este aumento de humedad, permitió que creciera vegetación en el desierto.

Aunque desagraciadamente no duró demasiado, fue muy breve y duro solo 200 años lo que abre las posibilidades de que pueda volver a suceder.  De hecho, se estima que el próximo máximo de insolación de verano en el hemisferio norte vuelva a ocurrir dentro de unos 10.000 años. Es decir, en el año 12.000 o 13.000 después de Cristo. Aunque uno contradictoria es el cambio climático, ya que, podría anticiparlo. A medida que calentamos el planeta, el cinturón climático central que rodea la tierra (que es una especie de cinturón de lluvia), básicamente donde están las selvas tropicales, se ensancha. Eso está empujando hacia el límite sur del Sáhara

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