1 agosto, 2021

CRISPR-Cas9.

El pasado 7 de octubre, el premio Nobel de química 2020 se les otorgó a las científicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna, gracias a crear y desarrollar las “tijeras genéticas”.

Este descubrimiento le ha abierto puertas al mundo de la manipulación genética y tratamiento de enfermedades. Desde 2012, se han dedicado a este proyecto y se ha llegado a utilizar en laboratorios, sin embargo, casi una década después, el Comité del Novel consideró necesario homenajear su descubrimiento.

Las tijeras genéticas o también conocido como CRISPR-Cas9, permiten realizar cambios en el genoma de células vivas; ofrece la posibilidad de editar el ADN de seres vivos. Gracias a esto, se puede tomar un sector del genoma y cortar, eliminar, añadir o sustituir partes. No es 100% una creación del hombre, sino que el sistema CRISPR-Cas se trata de un proceso natural que nuestro organismo lleva a cabo como parte de la respuesta del sistema inmunológico.

Dentro de la bacteria Streptococcus pyogenes se encuentra la molécula llamada “tracrRNA”, esta al unirse con la enzima Cas9, el organismo es capaz de desarmar los virus. Después de este proceso, el organismo reconoce el virus atacante y así crear un “recuerdo” por si el virus vuelve a ingresar y poder matarlo. De esta forma, ya no podrá atacar ni multiplicarse el agente atacante. Se ha probado en enfermedades como fibrosis quística, hemofilia y anemia de células falciformes.

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