25 junio, 2021

Policemen wearing protective face mask stand guard behind a road barricade, as a part of security preparations ahead of next week's opening of Myanmar's parliament in Naypyitaw, Myanmar, Friday, Jan. 29, 2021. Myanmar's election commission rejected allegations by the military that fraud played a significant role in determining the outcome of November's elections, which delivered a landslide victory to Aung San Suu Kyi's ruling party.(AP Photo/Aung Shine Oo)

Birmania: ¿Golpe de estado?

La nación asiática ha tenido una historia bastante complicada con las dictaduras militares ya que fue escenario de un golpe de estado perpetrado por la milicia en 1962 y otro más en 1988. Fue hasta 2011 que comenzaron los esfuerzos por promover una democracia sólida, en conjunto con protestas guiadas por monjes budistas cuatro años antes.

Asimismo, en Birmania existen constantes guerras civiles desde la independencia del país en 1948, que han provocado éxodos como el del pueblo rohinyá.

A pesar de los intentos por establecer un sistema democrático, se rumoró durante la semana pasada la posibilidad de un nuevo golpe militar después de que el jefe del Ejército, Min Aung Hlaing, declarara que “si no se respetaba la Constitución esta debería ser abolida”. Esto tras las presuntas irregularidades que denunció el organismo militar tras las elecciones del 8 de noviembre.

El primero de febrero, el Ejército arrestó a varios políticos entre los que destacan la jefa de Gobierno Aung San Suu Kyi y el presidente de la nación Win Myint.

Asimismo, los militares tomaron el control de la cadena de televisión pública MRTV y de otras compañías de telecomunicaciones en la nación. 

El acto militar fue criticado fuertemente por la comunidad internacional.

«Estados Unidos se opone a cualquier intento de alterar el resultado de las recientes elecciones o impedir la transición democrática en Birmania, y tomará acciones contra los responsables si esas medidas no se revierten», declaró al respecto la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

Asimismo, el Gobierno estadounidense anunció el retiro del apoyo económico a Birmania, aunque continuará la ayuda humanitaria para los grupos vulnerables.

«La declaración de transferencia de todos los poderes legislativos, ejecutivos y judiciales a los militares (…) representa un duro golpe a las reformas democráticas en Birmania», dijo al respecto el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Aung San Suu Kyi le pidió a los ciudadanos que rechacen el golpe de estado y que protesten en contra de los militares. Sin embargo, la policía de la nación presentó cargos contra la ex-líder por presuntas violaciones a las leyes de importación y exportación.

Suu Kyi se encuentra desde el lunes en arresto domiciliario y continuará detenida dos semanas más. Se estima que pueda afrontar hasta tres años de encarcelamiento. 


A %d blogueros les gusta esto: