25 febrero, 2021

Nueva reforma migratoria hacia Estados Unidos.

Con estado de urgencia, el presidente Joe Biden cumplió ayer su palabra ante la comunidad migrante. Presentó a la sociedad una ambiciosa reforma migratoria que describe como amplia e inclusiva. Esta iniciativa, al ser muy necesaria, también tendrá que superar numerosos obstáculos antes de convertirse en la realidad.

La propuesta de Biden, busca crear una vía para la naturalización de 11 millones de indocumentadxs dentro de su territorio nacional, aún enfrentándose con las fuerzas más nativistas y extremistas del partido contrincante, el republicano. Jean Jordan, congresista republicano, señala a Biden por colocar los intereses económicos del país y la seguridad de este en último lugar, cuando su prioridad debería de estar centrada en reabrir las escuelas y gestionar el avance de la pandemia por COVID-19.

Esta y otras reacciones del ala más extremista republicana, demuestran que el punto de partida para el partido demócrata será lidiar con un adversario, quienes no apoya la nueva reforma migratoria al señalarla como “amnistía para ilegales. ” Este proyecto requiere de al menos 10 republicanxs en el Senado para convertirse en ley.

Una rueda de prensa junto a otrxs legisladores, Bob Menéndez, senador demócrata del estado de New Jersey, recalcó que llegó la hora de sacar de las sombras a 11 millones de indocumentadxs. Asegura que se encuentran en un estado imperativo económico y moral al buscar pasar una reforma que no deje a nadie atrás.

De los grupos más beneficiados por esta iniciativa, se encuentran lxs Dreamers, jóvenes que reciben este nombre por llegar a Estados Unidos de forma irregular junto a sus padres cuando eran menores de edad. Esta iniciativa les permitiría tener una residencia permanente y estar protegidxs por el gobierno.

Durante la presidencia y la administración de Barack Obama, lxs Dreamers, grupo formado por cerca de 700,000 jóvenes, la mayoría latinoamericanos, fueron beneficiadxs por un estatuto de protección. Posteriormente, Donald Trump intentó cancelar los actos de su predecesor en una pugna judicial que llegó a la Suprema Corte. La administración de Trump, aprobó más de 400 decretos ejecutivos para frenar la inmigración y castigar a indocumentados e indocumentadas.

Para el presidente Biden, esta iniciativa es un acto de desagravio hacia la comunidad migrante, que también representa la recuperación de la confianza del electorado latino. Para comenzar, esta semana se comenzará a desmantelar el polémico programa Quédate en México, que ha obligado a decenas de miles de demandantes de asilo en Estados Unidos, a permanecer dentro de territorio mexicano hasta que se aprueben sus solicitudes de resolución.

Con esto, se limitarán abismalmente el número de personas que pueden ser arrestadas o deportadas por agentes de migración.

 Casi 5 millones de mexicanxs lxs que reciden sin autorización Estados Unidos, representando a casi la mitad del total de indocumentadas e indocumentados que viven dentro de territorio estadounidense, el día de ayer, se marcó en inicio de una reformulación hacia sus derechos.

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